Tras el último gran ciclo de torneos internacionales, la campeona del mundo en 2010 y reciente dueña del trono europeo arriba fiel a su libreto: circulación veloz, presión asfixiante en campo rival y mucho ingenio entre líneas.
Enfrente, Senegal, vigente reina de África y una de las escuadras más fiables del continente, apuesta por la energía, el choque y unas transiciones que castigan cualquier desajuste. Es la técnica frente a la potencia, el control ante la verticalidad.
En una fase de grupos donde cada punto inclina la balanza hacia los octavos, este cruce adquiere aroma de final anticipada: cualquier despiste puede ser letal y un triunfo tiene capacidad para reescribir el destino de todo el torneo.
La Roja se presenta arropada por un historial que incluye el título de 2010, una actuación convincente en Catar 2022 y el impulso anímico de la Eurocopa 2024.
Rodri, Pedri, Lamine Yamal y Nico Williams aportan la pausa necesaria, el pase filtrado y la electricidad por las bandas.
Los Leones de la Teranga llegan respaldados por unos históricos cuartos de final en 2002, el billete a octavos en Catar 2022 y una Copa de África en sus vitrinas, guiados por referentes como Sadio Mané, Kalidou Koulibaly, Édouard Mendy o Ismaïla Sarr.