Hirving Lozano encarna el ADN ofensivo del combinado norteamericano: un equipo que vive de la intensidad, se anima a asumir riesgos con la pelota, abre el campo por las bandas, teje paredes por dentro y presiona con fiereza tras cada pérdida.
Enfrente, Arabia Saudí se organiza desde un libreto muy distinto: bloque compacto, líneas solidarias y transiciones letales, el mismo planteamiento con el que descolocó a Argentina en Qatar 2022.
El antecedente más reciente entre ambos viene precisamente de aquella cita mundialista: victoria 2–1 para la selección azteca en la última jornada de la fase de grupos, un resultado insuficiente para avanzar, pero que elevó la temperatura del cruce.
Ahora, cada balón dividido, cada pase comprometido en la salida y cualquier despiste defensivo puede inclinar la balanza en la clasificación; en un grupo de Copa del Mundo, regalar puntos en este enfrentamiento puede salir carísimo.
La tradición mundialista del conjunto tricolor se extiende durante numerosas ediciones, siempre rozando los octavos de final y apoyándose en una columna vertebral que milita en ligas europeas, con nombres como Edson Álvarez o Santiago Giménez acompañando al propio Lozano.
Arabia Saudí, por su parte, regresa al escaparate global con el bagaje de varias participaciones desde 1994 y con Salem Al-Dawsari como referencia en ataque, emblema de una generación que ya sabe derribar a los favoritos.
No te conformes con ver los resúmenes: asegura tu boleto y disfruta en directo de un México–Arabia Saudí de fase de grupos cargado de cuentas pendientes y con la clasificación en el aire.