17 feb
mar
•16:30
Anderson Family Field • Fullerton
Posesión, presión y ritmos de juego opuestos anuncian un choque de alta intensidad. El combinado nipón se presenta con un libreto muy claro: acosar arriba con movimientos sincronizados, mantener la disciplina en cada línea y lanzar ataques vertiginosos a partir de paredes y apoyos cortos.
En Qatar 2022 ya fue capaz de remontar ante gigantes europeos, prueba de que sabe mandar tanto con el balón como refugiado sin él.
Al frente, el conjunto sudafricano propone una contienda distinta, basada en una zaga solidaria, potencia física en los duelos, salidas verticales tras el robo y atacantes listos para castigar cualquier mínima descoordinación.
Es la precisión en la circulación del cuadro asiático frente a la exuberancia energética del bloque africano, dos escuelas que entienden la intensidad desde ideas casi opuestas.
En una fase de grupos mundialista, un control defectuoso, una pérdida en campo propio o una marca que se pierde pueden costar el billete a la siguiente ronda. Cada balón dividido en este Japón–Sudáfrica se disputará como si fuera el último.
Colectivo sólido y talento entre líneas sostienen la candidatura del cuadro nipón, que llega reforzado por una fase de grupos sobresaliente en 2022, guiado por el carácter de Wataru Endo, el desequilibrio de Ritsu Doan y Kaoru Mitoma y una estructura que rara vez se desconecta.
La escuadra sudafricana, por su parte, se apoya en la inercia positiva de sus últimas participaciones en la Copa de África, con un bloque compacto, porteros decisivos y velocistas capaces de cambiar el signo del partido en una sola transición.
Son dos proyectos en plena expansión, cargados de talento y orgullo, con mucho más que tres puntos en juego. No lo sigas solo por televisión: asegura tus boletos y vive en directo un Japón–Sudáfrica que puede marcar el destino definitivo del grupo.