La importancia de los puntos en juego convierte este choque de fase de grupos en un examen sin margen de error para ambas selecciones. El combinado asiático se presenta fiel a su identidad: presión adelantada, ritmo innegociable y un despliegue físico que no concede respiro. Enfrente, el conjunto norteafricano opta por un plan más vertical y potente, apoyado en su calidad entre líneas para castigar cualquier distracción. Aún resuena aquel 4–2 de los magrebíes en Brasil 2014, paso clave hacia sus primeros octavos mundialistas, un precedente que alimenta el sabor a revancha de este cruce. Con ese recuerdo pesando en la tabla, la escuadra coreana necesita sumar para no comprometer el billete a la siguiente fase, mientras que la selección argelina persigue un nuevo golpe de autoridad que la acerque a los cruces.
En el ciclo reciente, la selección surcoreana volvió a pisar los octavos en Qatar 2022 tras el 2–1 frente a Portugal, liderada por Son Heung-min y sostenida por pilares como Kim Min-jae y Lee Kang-in. Del otro lado aparece la campeona de África en 2019, reforzada por la jerarquía de Riyad Mahrez, el equilibrio que aporta Ismaël Bennacer y la pegada de Mohamed Amoura. Se perfila así un duelo directo entre la constancia del bloque asiático y la creatividad de la escuadra magrebí: asegura tu boleto y vive en primera persona un partido de grupos que puede dejar medio Mundial decidido para ambos contendientes.